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Aumentan los adolescentes que toman psicofármacos

Cada vez hay más jóvenes que se ven obligados a medicarse con medicinas para tratar problemas de comportamiento y emocionales. En los últimos diez años la cifra se ha duplicado y todavía se desconocen las causa, así como los efectos de estos fármacos.

Un estudio de la Universidad de Maryland (Estados Unidos) ha revelado un aumento en el número de pacientes adolescentes que ingieren psicofármacos. Una de las causas es el mejor diagnóstico de estos problemas entre los adolescentes; pero también se señala que las compañías de seguros y las farmacéuticas podrían estar detrás.

En Estados Unidos, la mayor parte de la sanidad corre por cuenta propia, a través de compañías de seguros privadas. Una de las estrategias de estas aseguradoras es ahorrar gastos. Como la psicoterapia y los tratamientos sin medicamentos son caros, se recomienda administrar fármacos. Esta medida es respaldada por la industria farmacéutica, interesada siempre en ampliar su mercado y aumentar sus ventas.


En esta investigación, se estudió a 900.000 jóvenes, menores de 20 años, entre 1987 y 1996, pertenecientes a tres sistemas sanitarios de Estados Unidos. En este tiempo, se duplicó el número de adolescentes tratados con psicofármacos.

Los medicamentos que más aumento presentaron en su uso son los estimulantes (para el déficit de atención), antidepresivos y antipsicóticos (para manías y agresividad). En 1996, más del 6% de los adolescentes estadounidenses ingería fármacos como Prozac, Ritalin y Risperdal.

Los problemas más frecuentes que se trataban con medicamentos eran la depresión, el déficit de atención, la ansiedad grave, el trastorno obsesivo y el maníaco-depresivo.

El doctor Michael S. Jellinek, del departamento de Psiquiatría del Hospital General de Massachussets (Estados Unidos), subraya "el riesgo que supone la terapia con sedantes en esta población, que es la que presenta una mayor tasa de accidentes de tráfico y en la que se desconoce cuál puede ser el efecto a largo plazo".

Jellinek añade que "no sabemos el contexto del tratamiento, ni cómo se están utilizando la combinación de los fármacos"; incluso admite que se desconoce la dosis recomendada de estos medicamentos en edades tan tempranas.   

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